sábado, 29 de octubre de 2016

LA “GRAN CONSULTA” EN LA ZONA MAYA



 Por Carlos Chablé Mendoza


Nuestras propuestas que se plantearon en dos foros: el foro Aj kanan miatsil yéetel t’aano’ob (Guardianes de la cultura y las lenguas) y el foro Indígenas y Desarrollo, ya fueron entregadas al diputado de distrito, a la presidenta municipal, a la enlace de asuntos indígenas durante la transición y luego a secretarios y subsecretarios estatales de SEDESI, SEDARU, IQM, COJUDEQ, SEYC. Por eso no me extenderé y haré hincapié en tres propuestas que consideramos muy importantes aprovechando la presencia del diputado José Esquivel en este nuevo foro. Me refiero a la necesidad de reglamentar la Ley de Derecho, Cultura y Organización Indígena de Quintana Roo, al rescate del espacio conocido como Expomaya y a la consolidación de nuestra ciudad como capital de la cultura maya en Quintana Roo. 

Así comencé diciendo en mi intervención durante la improvisada plenaria en que se convirtió la mesa 4 sobre Desarrollo Social durante la “gran consulta” para la elaboración del Plan de desarrollo 2016-2022.


Antes de abundar sobre lo dicho les debo comentar que de lo acontecido hoy sábado 29 en las instalaciones del Instituto Tecnológico Superior de Carrillo Puerto hay que felicitar al director del instituto pues supo aprovechar el momento durante la apertura para informar a los presentes de los importantes logros de esta que es nuestra máxima casa de estudios en el corazón de la zona maya. 


El discurso de Julián Ricalde Magaña en el auditorio del ITS se hizo interesante cuando dejó de leer y al mencionar que el gobierno de CJ quiere trabajar para generar la riqueza que permitan a los habitantes de la zona maya arraigarse y prosperar, para acabar con el paternalismo. Luego procedió a inaugurar el foro en representación del gobernador CJ.


Les platicaré de lo acontecido en la mesa cuatro en la que estuvimos varios integrantes del Colectivo Cultural Maya, profesores, profesoras y dignatarios mayas. Lo burocrático del formato usado por los organizadores de la “gran consulta” permite ver dos cosas: que son los mismos de los mismos, como dijo el diputado Chak Mex al referirse a quienes se aferran y quieren seguir en el aparato estatal, o que de plano CJ no cuenta con muchos que desde las diversas secretarias alienten con mejores métodos el tan anhelado cambio. Lo limitado del formato no tardó en ser criticado por quienes estamos acostumbrados a hablar y más aun cuando nuestra casa es sede de un foro.

 
Así, sin mayor mediación hablaron media docena de profesoras y profesoras que plantearon sus quejas y reiteraron sus opiniones ya conocidas en relación a la reforma educativa, los trabajadores de la salud participaron también y los miembros de organizaciones culturales e indígenas hicimos lo propio. Fue Alejandro Castillo, conocido dirigente magisterial, quien dio apertura a la disidencia manifestando su crítica sobre la falta de metodología para la consulta. De ahí en adelante se desbordó la espontánea pero propositiva participación. Todo esto ocurrió luego que Ricalde Magaña y una comitiva pasó a saludar a los participantes en la mesa de Desarrollo Social. Solo el diputado Esquivel permaneció en todo lo que duró la consulta.


Mientras los profesores se expresaban, el general José Isabel Sulub, los compañeros Marcelo Jimenez, José Ma. Uc Cahum, Alfredo Caamal, Hermelindo Be, Francisco Poot y este su servidor, entre otros que compartíamos la mesa, aprovechamos el tiempo asentando en los formatos que nos dieron las principales de las propuestas de nuestros foros mencionados y otras más de los dignatarios. Luego, ante la avalancha de oradores, nos dijimos: pues hablamos también e insistimos en nuestras propuestas. 

Fue así que reiteré lo que les dijimos cuando eran candidatos, lo que les dijimos cuando eran diputado, presidenta y gobernador electo, y lo que ya les entregamos a nuevos titulares de secretarias y subsecretarias mencionadas arriba. 

Animado por la atención prestada por los presentes dije que nada ni nadie obliga a las secretarias estatales y ayuntamientos a obedecer lo establecido en la mencionada ley indígena, así que hay que reglamentarla; que el espacio de Expomaya sigue en el abandono y urge rehabilitar todas sus instalaciones, que hay que crear un fondo que permita reanudar la fiesta cultural de Nuestras Raíces, hacerla cada año sin falta y construir en el gran área disponible un parque ecológico y cultural. Que Carrillo Puerto declarada como capital de la cultura maya de Quintana Roo no ha visto nada especial del gobierno desde que fue hecha la declaratoria hace más de un lustro, que deben crearse ya un fondo y diseñar programas que garanticen su proyección nacional e internacional que permita generar ingresos para la región, así escribí y mencioné.   

Hermelindo Be pidió que se diera una reunión de los representantes de centros ceremoniales mayas y organizaciones culturales e indígenas con los diputados para analizar y llegar a acuerdos concretos para la reglamentación de la Ley de Derecho, Cultura y Organización Indígena así como lo concerniente a la reanudación de actividades del Gran consejo maya.


Los coordinadores de la mesa de Desarrollo Social fueron totalmente rebasados por la participación libre de quienes quisimos hacer uso de la palabra, solo el diputado Esquivel intentó encausar nuestras participaciones, llegar a algunos acuerdos. Por cierto, luego de que nos platicó nuevamente lo que todos sabemos y que ya dijo en campaña, Chak Mex dijo algo que nos llamó la atención cuando se refirió a la gente de la pasada administración que pretende enquistarse en algunas dependencias del nuevo gobierno estatal y referirse a otros “nuevos funcionarios”: cuidado, que pueden ser los mismos de los mismos que quieren seguir haciendo lo mismo. No  soy gobierno, soy diputado al servicio del pueblo. Orale! Suena bonito.


Esperamos que lo reiterado hoy en esta consulta sea retomado e incluido en el plan de desarrollo estatal. Dejamos claro que estamos pendientes, siempre pendientes y que seguiremos rebasando esquemas anacrónicos que limiten nuestra participación. Chen lelo’ 




lunes, 24 de octubre de 2016

La importancia de un nuevo trato… LOS DIGNATARIOS Y EL NUEVO GOBIERNO

Por Carlos Chablé Mendoza
 
Debemos conocer la ley de derechos, cultura y organización indígena así como la ley de justicia indígena de Quintana Roo para poder usarlas en beneficio de las comunidades mayas y lograr ya el crecimiento de las mismas. Por eso es importante que profesionistas mayas apoyen a los integrantes de la organización tradicional de los centros ceremoniales y a los habitantes de las comunidades que participan en ellas mediante la realización de talleres en los que se expongan, se expliquen y se capacite en el uso de estas leyes.
Esto es importante porque no conocerlas, no estar informado acerca de sus objetivos y de sus alcances impide que exijamos su cumplimiento y permite que nos quieran ofrecer acciones de gobierno como si estas fueran una concesión amable o caridad de los tsules.
Palabras más, palabras menos esto es lo que expuse hoy durante una reunión a la que fui invitado por jefes mayas del centro ceremonial de la Cruz Parlante, agradezco en especial la amable atención del general Isabel Sulub Cimá, del comandante Edilberto Chablé Catzín así como del sacerdote Alfonzo Ek, entre otros respetables abuelos.
La reunión fue conducida por Alfredo Caamal Huchin, abogado vinculado a la Secretaria de Desarrollo Social e Indígena (SEDESI) quien expuso a los asistentes la importancia de constituir el gran consejo maya, figura contemplada en la ley de derecho, cultura y organización indígena de Quintana Roo que recuerdo fue aprobada y publicada en 1988, y reformada en 2013.
Soy de los que piensan que la constitución del gran consejo debe ser resultado de un proceso planeado en el que participen y reflexionen los beneficiarios, que estas sean características principales del proceso. Que no sea resultado de una acción oficialista de arriba hacia abajo. Debe hacerse también el reglamento de la ley para que su cumplimiento sea obligatorio, y la aprobación de ese reglamento es responsabilidad del poder legislativo que esta a nuestro servicio como ciudadanos.
Reitero lo dicho a los dignatarios con quienes platique: Un congreso maya convocado por el gran consejo maya debe ser resultado de reuniones previas tipo talleres con todos los dignatarios mayas en los que se les informe detalladamente sobre el contenido de la ley de derecho, cultura y organización indígena, dirigidos también a los habitantes de las comunidades ejes y participantes en los centros ceremoniales. Esto servirá también para revisar y actualizar la ley si es necesario. Es muy sano que los legisladores redacten y definan con la participación ciudadana, y con asesoría jurídica, el reglamento de dicha ley. De ir esta nueva administración estatal en el sentido opuesto podría caer en la manipulación, la demagogia y la simulación que las pasadas administraciones acostumbraban en su trato con los jefes y comunidades mayas masewales.
No debe olvidarse que en Quintana Roo también existen ciudadanos pertenecientes a otros pueblos indígenas que dicha ley ampara, hay que tomarlos en cuenta a la hora de planear estas acciones propuestas.
Para esta labor es importante estar cerca de la gente, hablar en su idioma, formar brigadas que acudan a cada centro ceremonial y cada comunidad a realizar este trabajo el tiempo necesario y sin presiones electoreras, con paga para sus integrantes y con los demás recursos indispensables como equipos audiovisuales y materiales didácticos, viáticos para el traslado y estancia en cada lugar.
Reitero: si se hacen las cosas con inexplicable rapidez, sin considerar la opinión de los beneficiarios, dejándose llevar por metas y calendarios electorales, o por mero oportunismo, solo se contribuirá a acrecentar el rezago, la deuda histórica con los mayas y posiblemente reducir su paciencia. Mientras comíamos un taco con ellos pude darme cuenta que los dignatarios con los que platiqué hoy entienden los problemas que nos dejó la pasada administración estatal y tienen paciencia, casi siempre la han tenido. Ojalá que los que están  en el poder estatal no se aprovechen de ella nuevamente y que sean mejores. Aún tenemos confianza. Chen lelo’.

Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, 24 de octubre de 2016

miércoles, 19 de octubre de 2016

“LOS INSURRECTOS. MOVIMIENTO INDÍGENA MAYA DE YUCATÁN”. UN INTERESANTE LIBRO DE ERIC VILLANUEVA MUKUL Y ADDY SUÁREZ MÉNDEZ




El cronista Carlos Chablé, el regidor Alfaro Yam, el autor Eric Villanueva y Marcelo Jiménez

Comparto con ustedes mi intervención durante la presentación del libro que hicimos Marcelo Jiménez y yo en el marco del 5º Festival de la Xtáabay. Hubo una buena asistencia de estudiantes, maestros, amantes de la historia local y contamos con la presencia de algunos jefes mayas como el general Gabino Cruz Yeh de Chancah Veracruz y el comandante Edilberto Chablé Catzin de Kampokolché. Fue una buena idea incluir eventos académicos como la presentación de libros, conferencias y mesas panel en esta feliz iniciativa del Tatich para celebrar anualmente a la Xtáabay. Todos se fueron contentos luego porque se obsequiaron ejemplares del libro. Va pues mi rollo con mis saludos cordiales para todos.

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La portada es diseño de Karen Gómez con un detalle del mural Guerra de Castas, del pintor Fernando Castro Pacheco, que luce el palacio gubernamental de Yucatán. Hay q mencionarlo porque al hacer presentaciones de libros generalmente deja de reconocerse a los que hacen las portadas y forman las páginas, así como a los del prólogo.

El autor Eric Villanueva con el general Gabino Cruz
Por eso, hago también especial mención del prólogo de Carlos Bojorquez Urzaiz para este libro, es una breve y excelente creación literaria del antropólogo Bojorquez que enlaza el arte y la cultura con la explicación de procesos sociales como el que Eric y Addy abordan en Los insurrectos.

Debo decirles que he tenido el placer de leer y documentarme mediante la lectura de una buena cantidad de libros que abordan el tema de la llamada Guerra de Castas, de diferentes autores y desde diversas perspectivas, pero de los que han dejado huella en mi formación  menciono en el orden en que los conocí y leí: Los rebeldes de Chan Santa Cruz del maestro Jorge González Durán, La  guerra de castas de Yucatán de Nelson Red y el interesantísimo libro titulado El Cristo indígena, el rey nativo de Victoria Reifler Bricker. Por cierto, recuerdo a mi amiga Emma Uh quien fue auxiliar de Reifler en la traducción de la maya.

Ahora, muy recientemente, gracias a la amabilidad de uno de sus autores conozco y leo con avidez Los insurrectos. Movimiento indígena maya en Yucatán realizado por nuestro compañero de algunas luchas agrarias, Eric Villanueva Mukul, obra valiosa hecha con Addy Suárez. Lo presentaron el año pasado en la Feria internacional de la lectura en Yucatán (Filey 2015). Citaré o comentaré algunos párrafos que me parecen esenciales de este libro:

Como preámbulo de la guerra, en el libro se menciona que “…la propiedad avanzó a pasos agigantados en contra de las tierras comunales de los pueblos ya que este tipo de tierras no estaban escrituradas o registradas, no porque no tuvieran propietarios sino porque SUS DUEÑOS NATURALES NO NECESITABAN ESE REGISTRO, NI SU MODO DE VIDA SE BASABA EN LA CONCENTRACION DE LA TIERRA.  (Pág. 46). Al leer estas líneas, recordé a abuelos ya fallecidos como Tranquilino Poot, Miguel Be y Martina Cituk, de aquí de Carrillo Puerto, que siempre nos decían que la tierra nos la dio Dios a los mayas y que tomamos de ella lo que necesitemos para vivir en un absoluto respeto.

La causa principal del levantamiento maya de 1847 fue el afán de propiedad de los criollos descendientes de españoles, su ambición desmedida para obtener dinero mediante el cultivo de la caña, luego lo sería el henequén.
LA LLAMADA GUERRA DE CASTAS INICIÓ EN JULIO DE 1847…
Y después de unos meses la sublevación había ganado los distritos principales de la producción de caña de azúcar: Tekax, Valladolid, Peto y los Chenes de Campeche. Estos distritos juntos representaban nueve decimos del terreno plantado de caña en la península. (Pág. 48) Eran los tiempos de avance del capitalismo en esta porción del continente, un sistema económico inhumano y depredador desde su origen como podemos ver. Los autores hacen énfasis en las causas de la guerra campesina de 1847 estableciendo en su trabajo la hipótesis de que, lejos de encontrarse su origen en una sociedad de tipo feudal o esclavista, la causa de la guerra fue el inicio del desarrollo del capitalismo en la península que amenazaba a las comunidades del sur y del oriente con el despojo de sus tierras para dedicarlas al cultivo de caña y usando a los indígenas como asalariados. (Pág. 53)
En este proceso se pasó de la explotación de los mayas a través del tributo y la encomienda durante la colonia a la aparición de las haciendas que explotan su fuerza de trabajo, es decir de los mayas como mano de obra asalariada. Significa un cambio en la estructura económica, de la sociedad tributaria a la sociedad capitalista que venia de Europa. Las características propias de la región determinaron que en la transición al capitalismo existieran profundos rasgos no capitalistas, es decir, que permanecieran marcadas expresiones de tipo feudal y esclavistas en las haciendas. (Pág. 54)
Esto ocurría en las haciendas establecidas en el norte de la península y buscaban expandirlo al resto despojando a los mayas de sus tierras. Pero, ¿cómo era Yucatán en esa época?
Durante la colonia Yucatán dependía directamente de la corona española, y su comercio lo efectuaba fundamentalmente con Cuba y Europa; solamente una proporción muy pequeña del comercio lo hacía con la Nueva España. Además, el movimiento de independencia de 1810 no tuvo grandes repercusiones en la península. La provincia de Yucatán estaba constituida por los actuales estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo parte de Chiapas y Tabasco, con gobierno propio y poderes como un pequeño país. Eso era Yucatán.
Nos mencionan en el libro que “en los primeros años del siglo XIX se acelera el proceso de concentración de tierras en pocas manos, en 1847 la gran propiedad alcanza magnitudes impresionantes y el despojo comienza a tener características más violentas, es la etapa de acumulación originaria capitalista” como se le nombró en Europa. Durante este lapso el congreso local yucateco emitió decretos y leyes que legalizaron el despojo, entre 1810 y 1841 la legislatura local aprobó decretos mediante los cuales declaraba vendibles o enajenables los “terrenos baldíos y nacionales”, así avanzaron los terrenos privados y las grandes haciendas, porque los dueños del poder consideraban que los territorios de las comunidades indígenas siempre fueron terrenos baldíos. (Pág.55)
Durante la colonia los indígenas pagaban tributos civiles y eclesiásticos, participaban en la compra y venta de productos en el mercado, PERO NO SOPORTABAN EL DOMINIO DE UN PATRÓN DUEÑO DE HACIENDAS…así que la llamada guerra de castas, más bien el nuevo levantamiento fue una acción de resistencia de los campesinos que vivían libres en el sur y oriente, resistencia a las invasiones de su territorio y contra el intento del gobierno yucateco y de los hacendados de continuar con el despojo…(mencionan a Robert Patch) Pág. 57 ….Por eso se levantaron los mayas a pelear.
EL LEVANTAMIENTO INDIGENA INICIADO EN 1847 FUE ESENCIALMENTE ANTI CAPITALISTA Y PERMITIO LUEGO LA EXISTENCIA DE LA NACION MAYA CON GOBIERNO PROPIO Y TENIENDO COMO CAPITAL ESTA CIUDAD DURANTE MEDIO SIGLO DE AUTONOMÍA INDÍGENA. ESTE HECHO DEJÓ PROFUNDA HUELLA EN LA PENÍNSULA Y DEJÓ UN PATRIMONIO HISTÓRICO FUNDAMENTAL PARA EXPLICARNOS EL PRESENTE.
Pues así llegamos casi a la mitad del libro (Pág. 65) en donde los autores nos platican abundantemente acerca de lo que llaman EL MOVIMIENTO INDIGENA Y CAMPESINO EN LA ZONA MAYA, y nos recuerdan a la comunidad maya de Chemax de aquel 15 de enero de 1977 que protagonizó un nuevo apogeo de la resistencia con el levantamiento iniciado tres meses antes, en septiembre de 1976. La manera de atender el conflicto no fue muy distinto: una fuerza combinada de ejército y policía para reprimir y detener a decenas de campesinos llevándolos prisioneros a la ciudad de Mérida. En la represión se usaron helicópteros y para la coordinación represiva hubo presencia del gobernador yucateco y del secretario de defensa nacional en el lugar de los hechos.
Chemax y otras comunidades de la zona maicera comparten una tradición de lucha y de resistencia con las comunidades de lo que hoy es Quintana Roo y que acostumbramos llamar ZONA MAYA. Por cierto que con la lectura del libro Los Insurrectos podemos ver que la Zona Maya es algo más grande que los municipios de Carrillo Puerto y José María Morelos.
Esta parte del libro nos recuerda que los conflictos del siglo XX siguieron siendo agrarios y que el levantamiento de Chemax de 1976 respondió también al despojo que grupos económicos pretendían continuar contra los indígenas mayas que continúan  también subsistiendo gracias al cultivo de la milpa tradicional, base de su cultura milenaria. La contradicción siempre presente: el capitalismo contra el comunitarismo indígena.
La prolífica y documentada mención de los hechos de Chemax, en el estado de Yucatán, llamó también mi atención pues sabíamos que en abril de 1933 había sucedido lo que creíamos fue el último enfrentamiento de los mayas masewales con el ejército mexicano en Dzulá. Considerábamos que había sido el último pero no, el libro nos recuerda que el de Chemax ha sido el más reciente y tal vez no sea el último si continua el despojo de su territorio a los mayas. No olvidemos que el proyecto federal de construir el tren rápido transpeninsular, detenido hoy nos dicen por razones presupuestales, significaba un nuevo intento en ese sentido. La imposición de siembra y cultivo de soya y maíz transgénicos que se pretende consumar en la península es otra transgresión a los derechos de los indígenas mayas a la territorialidad y a la alimentación sana. Chen lelo’. Dios bootik.

EL GENERAL LÁZARO CÁRDENAS


Cárdenas andaba sin escolta y escuchaba las demandas de la gente (Imagen de http://elmueganoconamlo.blogspot.mx)

El 19 de octubre de 1970 murió en la ciudad de México, el general Lázaro Cárdenas del Río. Fue el primer presidente que visitó Quintana Roo en una gira de trabajo realizada en 1939. Es importante recordar que del 27 de noviembre al 8 de diciembre de 1939 el presidente Lázaro Cárdenas realizó una gira de 11 días visitando Isla Mujeres, Cozumel, Tulum, Xcalak, Chetumal, Bacalar, Río Hondo, Vigía Chico y Carrillo Puerto saliendo de esta ciudad el 8 de diciembre rumbo  Peto, Yuc. 

Apoyo el cooperativismo; expropió las compañías latifundistas que controlaban el norte de Quintana Roo y propició en general el desarrollo económico y social de la región.

Es bien recordado porque en el mes de enero de 1935 reincorporó el Territorio Federal, dividido entre los estados de de Yucatán y Campeche en 1931. Durante su gestión nacionalista propició el cambio de nombre de varios poblados, entre ellos el de la capital del entonces territorio que dejó de ser Payo Obispo para ser nombrado en 1936 como Chetumal.

Nacido en Jiquilpan de Juárez , Michoacán el 21 de mayo de 1895 participó activamente  en la revolución. Como presidente de la república apoyó decididamente la organización de los obreros, emprendió decididamente la reforma agraria, nacionalizó las vías ferroviarias, decretó la expropiación petrolera, instituyó la educación socialista y creo el Instituto Politécnico Nacional y el Instituto Nacional de Antropología e Historia. 

Entre los reconocimientos internacionales recibidos destaca el Premio Stalin de la Paz 1956. Por todo ello, en nuestro estado en su honor llevan su nombre un municipio y cinco ejidos: uno en el municipio de JMM, tres en OPB y uno más en Solidaridad, así como escuelas de unas 16 localidades del estado. El internado indígena de esta ciudad tambien llevó su nombre. Hasta 1990 ancianos de la comunidad de Filomeno Mata, antes Santa María, recordaban que el genenral Cárdenas bajó de su caballo para descansar bajo la sombra de un arbol en el centro de esa comunidad cuando se trasladaba con su comitiva de Carrillo Puerto a Peto, Yucatán.