lunes, 12 de diciembre de 2016

EL FERROCARRIL MILITAR DE SANTA CRUZ




El 13 de diciembre de 1901 se contrató en Nueva Orleáns el material para instalar el ferrocarril que enlazaría Bahía de la Ascensión con Santa Cruz de Bravo. El tramo Vigía Chico-Santa Cruz se inauguraría oficialmente el 4 de septiembre de 1905. A continuación platicaremos acerca de los antecedentes de este hecho que formó parte de una estrategia militar en la larga lucha del gobierno central en contra de los mayas rebeldes.



Luego de tres años de lucha sostenida contra los blancos los mayas fundaron Santa Cruz x Baalam Naj en 1850 considerando este lugar como capital sagrada y refugio, alejados del gobierno federal y en donde vivieron medio siglo recreando su cultura y con una nueva religión en torno a la Cruz Parlante.


Pese a que no podía lograr el control de esta región el gobierno de Porfirio Díaz otorgó una concesión, fechada el 19 de mayo de 1897, a la Compañía Ferrocarriles Sud orientales de Yucatán. Según esa concesión la compañía debía construir una vía férrea de Peto a la Bahía del Espíritu Santo, otra vía de Valladolid a Tihosuco u otro lugar que entroncara con la línea Peto-Bahía de la Ascensión, además de otra vía de Tihosuco a la Bahía del Espíritu Santo.

Varios fueron los intentos del ejército federal para llegar a Santa Cruz y lograr la pacificación de los rebeldes. La última de estas campañas inició en 1899. Era tal la necesidad de controlar las grandes riquezas naturales de esta porción sur-oriental de la Península de Yucatán que el 2 de febrero de 1900 el congreso yucateco autorizó un empréstito por 300 mil pesos para financiar dicha campaña cuyo objetivo era tomar Santa Cruz y exterminar a los mayas rebeldes.

Luego de que el ejército mexicano logró llegar el 3 de mayo de 1901 a la capital maya, de inmediato (el 5 de junio) comenzaron los estudios  para establecer el ferrocarril militar. Dichos estudios estuvieron a cargo del coronel Alejandro Ordorica, jefe del departamento de ingenieros de la Secretaria de Guerra y Marina. Así, el 13 de diciembre de 1901 se contrató en Nueva Orleáns el material para instalar el ferrocarril  militar y este consistía en 60 kilómetros de vía férrea de 60 centímetros de ancho, diez carros furgones de 6 toneladas, catorce carros plataforma de 3 toneladas y tres locomotoras de 40 HP. El costo total fue de 239 mil 967.59 dólares, a lo que se sumó la cantidad de 8 mil 622 dólares para herramientas, construcción de plataforma y arreglo de la vía.

En un interesante estudio que le sirvió para obtener el grado de maestra en estudios mesoamericanos, la lic. Juana María Rangel Vargas nos cuenta que el 16 de abril de 1902 desembarcaron en el Campamento Gral. Vega 250 toneladas de material Decauville que recibieron los ingenieros de apellidos Pacheco, Castro y Villaseñor para trasladar dos días después al puerto de Vigía Chico.

La construcción de la vía cubrió un trayecto de 56 kilómetros 750 metros de Vigía a Santa Cruz de Bravo y como parte de su funcionamiento se construyó también un sistema telegráfico. Los trabajos concluyeron a fines de 1904 pero su inauguración oficial fue hasta el 4 de septiembre de 1905. En su informe del 16 de septiembre del mismo año el general Porfirio Díaz mencionó la terminación de esta obra que siempre estuvo vinculada con la campaña de exterminio de los mayas cruzoob ya que el ferrocarril militar posibilitó el aprovisionamiento de las tropas federales. Desde entonces la Secretaria de Comunicaciones y Obras Públicas lo denominó de dos formas: Ferrocarril de Quintana Roo y Ferrocarriles del Norte de Quintana Roo que incluiría el tramo Xkalak-La Aguada, construido también por la Secretaria de Guerra y Marina.

Entre 1905 y 1912 los mayas realizaban constantes hostigamientos y ataques al tren militar y cuando el general Bravo fue expulsado de Santa Cruz los mayas comenzaron a destruirlo. En 1913 el gobernador del territorio, general Arturo Gracilazo Juárez ordenó reconstruirlo.

En 1915 luego de la devolución de Santa Cruz a los líderes mayas estos deciden destruir lo que queda del ferrocarril militar y el sistema telegráfico, así como de todo aquello que les recordara la etapa de persecución implacable que realizó contra los mayas rebeldes el general Bravo y sus tropas. En 1918 el general Venustiano Carranza otorgó una concesión al líder maya Francisco May para el uso de lo que quedaba del tren militar en la transportación del chicle durante el auge en la explotación de este látex.

El 1 de febrero de 1927 el presidente de la república otorga un contrato para reconstruir y explotar el  ex ferrocarril militar a Miguel Ángel Ramoneda y se lo entrega en concesión por 50 años provocando con esta medida el declive del cacicazgo del general May.  El 7 de agosto de 1929 el general Francisco May solicitó nuevamente la concesión del ex tren militar lo que aprobó el gobierno cancelando la concesión que había otorgado a Ramoneda. En 1932, cuando la producción de chicle llegó a su nivel más bajo, el uso del ferrocarril también dejó de ser importante.

Según el historiador Francisco Bautista Pérez, después de permanecer en el olvido por casi 35 años, el 11 de febrero de 1967 fue retomado el tema de incorporar al territorio federal de Quintana Roo a la red nacional de ferrocarriles. En una ponencia el ingeniero Ramón López Peraza planteó que el ensanchamiento de una parte de la vía ferroviaria Mérida-Peto y su prolongación hasta Quintana Roo con 325 Km de nueva vía tendría un costo en ese año de 141.8 millones de pesos. Este cálculo fue parte de su ponencia presentada durante un Seminario Nacional sobre Ferrocarriles celebrado en la ciudad de México.



Fuentes:

-          La Guerra de Castas de Yucatán, Nelson Red, ed. Era 1971

-          Un ferrocarril militar en la selva quintanarroense. La vía decauville de Vigía Chico a Santa Cruz de Bravo. 1901-1939. Tesis. Lic. Juana María Rangel Vargas. UNAM. 2005.

-          Efemérides Quintanarroense. Tomo I. Francisco Bautista Pérez
- Imagen del Album monográfico de Quintana Roo. 2a. edición 1978. Gob. del Edo. de Q.R. 

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