jueves, 15 de septiembre de 2016

15 DE SEPTIEMBRE DE 1955.- EL HURACÁN HILDA ARRASÓ EL PUERTO DE VIGÍA CHICO.



Compartimos el testimonio de don Julián Uc Varela, conocido como don Chicote publicado en la revista Nikte T’aan, versión electrónica, número 6, abril de 2005. Fue recabado por el antropólogo Jorge Alberto Pérez Vázquez ese mismo año.

TESTIMONIO DE DON JULIÁN UC VARELA
“Vigía Chico era una comunidad enclavada en la parte noroccidental de la Bahía de la Ascensión, lugar pequeño por su dimensión pero grande en su historia en el siglo pasado, era puerta obligada para toda gente nacional o extranjera que quería llegar a la mística población de Noh Cah Santa Cruz Xbalam Nah Kampokolche y que actualmente es la gran ciudad de Felipe Carrillo Puerto, donde orgullosamente habitamos.

“En el año de 1955, un 15 de Septiembre, se registra la mas grande tragedia que se haya conocido en toda la entidad pues con el fin de celebrar el grito de la independencia, dos familias de Carrillo Puerto que laboraban en los campamentos chicleros del kilómetro 5 bajaron hasta aquí a pasarla bien sin saber que el mal tiempo que se observaba era precisamente el huracán Hilda. Los sobrevivientes aseguran que el agua de la bahía se retiró como a un kilómetro mar adentro, nadie podía imaginar que en menos de 24 horas Vigía Chico iba ser arrasado desde sus cimientos desapareciendo la pequeña población con todo y sus habitantes que a continuación trataremos de recordar los nombres de las familias que perecieron en el desastre.

“Familia de Benigno May, su esposa doña Justina May hermana del que fuera el ilustre Tiburcio May fallecido hace unos 40 años. Todos perdieron la vida, solo sobrevivió Benigno May el padre porque se quedo cuidando el campamento. La segunda familia fue de Julio Bolio ya fallecido, su esposa doña Marina Balam hija de Apolinario Balam antiguo habitante del actual Carrillo Puerto que en su tiempo también se llamo Santa Cruz de Bravo, de esta familia solo sobrevivió Julio Bolio porque quizá el creador todavía no lo llamaba a cuentas porque el si aguanto el ciclón todo el tiempo que duro abrazado de un árbol. También pereció un señor que se desempeñaba como bodeguero venido de Progreso, Yucatán que solo me acuerdo se llamaba Héctor.

“Pierde la vida un hombre que fuera muy conocido y amigo en Carrillo Puerto que se llamo Gonzalo Pérez, esposo de doña Julia Cauich Escobedo y padre del amigo, maestro y poeta Goyito Pérez, la maestra Guadalupe Pérez, el Ingeniero Beto Pérez y Miguelin Pérez, todos ellos gente muy apreciada en Carrillo Puerto. La ultima persona que perdió la vida fue doña Lola esposa de Valentín Aguilar también sobreviviente del huracán de la misma manera abrazado de un árbol, hombre fiel a doña Lola y a Vigía, porque después de la tragedia Vigía Chico se quedó en el olvido, solo era visitado de vez en vez por pescadores y cazadores, pero Valentín Aguilar siguió viviendo aquí como un verdadero ermitaño hasta su fallecimiento hace unos 7 años. El ultimo sobreviviente fue un militar llamado Juan Mares nunca le conocimos familia solo sabemos que fue un soldado carta cabal porque pese a su avanzada edad nunca perdió el porte y la disciplina militar, falleció según informes en Tulúm hace unos 5 años. Perdieron la vida en total 13 personas, hombres, mujeres y niños entre ellos una señorita de 15 años. Han pasado ya de este suceso 49 años pero en mi mente parece que fue ayer. Ese año 1955, me toco ser soldado del servicio militar obligatorio y nos costó 4 días llegar a Vigía Chico después del huracán, el camino estaba cerrado con árboles caídos se trabajó día y noche...solo me acuerdo que a las 4 de la mañana llegamos al kilómetro 5 que era rancho de don Sabino Tamayo y de doña Tina Mezo como al lugar que debemos tener muy en cuenta porque era centro donde convergían chicleros y gente que llegaba de la costa, ahí tomamos café caliente y galletas saladas después nos trasladamos a Vigía Chico a rescatar cadáveres de 5 días y así darles cristiana sepultura. Esta vivencia va conmigo hasta el fin de mis días porque es cosa que no se puede olvidar.

“Los cadáveres fueron sepultados en el mismo lugar donde se encontraban debido al estado tan deplorable en que se encontraban, los que no estaban muy deteriorados, fueron sepultados junto al faro, algunos familiares de los occisos los fueron a desenterrar para darles cristiana sepultura en el cementerio de Carrillo Puerto”.

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